Columna por Karla Quintero-Bonilla –
Hablar de liderazgo femenino hoy ya no puede limitarse a una simple discusión de género. La conversación debe avanzar hacia el impacto real, la meritocracia, la calidad en la toma de decisiones y los múltiples roles que desempeñamos las mujeres profesionales, especialmente aquellas que, en paralelo, ejercemos la maternidad.
En industrias como la nuestra, marcadas por la presión constante por resultados, métricas exigentes, inmediatez, innovación y adaptación permanente, liderar requiere mucho más que conocimientos técnicos, exige visión estratégica, capacidad analítica, gestión emocional y una sólida habilidad para administrar recursos, tiempos y equipos en entornos de alta incertidumbre.


