22 de octubre de 2026

Trends | Lo que ya no funciona en publicidad: cuatro movimientos que están perdiendo fuerza 

Cada cierto tiempo, la industria publicitaria se llena de predicciones sobre lo que viene. Pero en un mercado que cambia a gran velocidad, quizás sea más interesante hacer la pregunta […]

Cada cierto tiempo, la industria publicitaria se llena de predicciones sobre lo que viene. Pero en un mercado que cambia a gran velocidad, quizás sea más interesante hacer la pregunta opuesta: ¿qué cosas ya no están funcionando como antes?

Más que anticipar la próxima gran tendencia, esta columna propone mirar algunos movimientos que están perdiendo fuerza, quedaron obsoletos o ya no entregan lo que prometían y, sobre todo, qué está surgiendo en su lugar.

Porque avanzar también implica saber qué estamos dispuestos a dejar atrás.

1. La muerte del alcance a cualquier costo

¿Qué entra en su lugar? Atención calificada.

Durante años, los anunciantes persiguieron el mayor número posible de impresiones. Cuanto más barato el CPM, mejor. Pero la saturación genera ceguera, y la ceguera genera desperdicio.

La economía de la atención cambió la lógica del mercado publicitario. El alcance sigue siendo importante, por supuesto, pero cuando está desconectado de la intención y del contexto, puede convertirse en una métrica de vanidad.

El estudio Lumen Attention, realizado por Lumen Research mediante tecnología de eye-tracking, mostró que la visibilidad de un anuncio no significa necesariamente que haya sido visto con atención. Al analizar miles de exposiciones en entornos digitales, el estudio observó diferencias importantes entre estar técnicamente expuesto a un anuncio y dedicarle atención suficiente para procesar su mensaje.

Y cuando esa atención ocurre, incluso durante pocos segundos, puede relacionarse con una mayor recordación de marca y una mayor probabilidad de respuesta.

Esto ayuda a explicar por qué una campaña con millones de impresiones no necesariamente genera el impacto esperado. El desafío ya no es solamente conseguir exposición, sino conseguir atención de calidad.

2. El fin de la lógica demográfica tradicional

¿Qué entra en su lugar? Lectura cultural y comunidades de afinidad.

La segmentación tradicional (edad, género, ubicación) sigue teniendo utilidad. Pero resulta cada vez menos suficiente para explicar cómo las personas descubren contenidos, construyen afinidades y se relacionan con las marcas.

La demografía no explica por qué personas completamente diferentes siguen a los mismos creadores, apoyan a los mismos equipos, se reúnen alrededor de los mismos juegos, series, artistas o comunidades digitales.

Lo que las conecta muchas veces es la cultura.

Las comunidades de afinidad y fandom se han convertido en espacios donde las personas no solo consumen contenido: participan, conversan, producen y recomiendan.

Para las marcas, entender estas comunidades significa ir más allá de quién es una persona y preguntarse qué le importa, qué consume y con quién quiere compartirlo.

La segmentación cultural no reemplaza necesariamente a la demográfica. La complementa con una lectura mucho más rica del comportamiento.

La afinidad puede decirnos tanto sobre una audiencia como su edad o ubicación.

3. La caída de la publicidad sin contexto

¿Qué entra en su lugar? Contexto, mood e intención.

Mostrar un anuncio simplemente porque el usuario “se parece” al público objetivo ya no es suficiente. El momento importa tanto como el perfil y, en algunos casos, incluso más.

La publicidad está avanzando hacia una lectura más sofisticada del contexto: qué está haciendo la persona, qué contenido está consumiendo, cuál es su estado de ánimo y qué intención tiene en ese momento.

No es lo mismo impactar a alguien mientras trabaja que mientras escucha música, busca inspiración, sigue un evento deportivo o simplemente busca desconectarse.

La combinación entre contenido, contexto e intención de consumo puede cambiar completamente la forma en que una persona recibe un mensaje.

Cuando la publicidad aparece en sintonía con la experiencia, deja de sentirse como ruido. La atención tiene más posibilidades de ocurrir de forma natural y el mensaje puede ser procesado con menor resistencia.

La pregunta, entonces, deja de ser solamente “¿quién es esta persona?” y pasa a ser también “¿en qué momento la estamos encontrando?”

4. La saturación de los formatos interruptivos

¿Qué entra en su lugar? Experiencias más integradas y menos intrusivas.

Internet se cansó de las interrupciones.

Durante años, gran parte de la publicidad digital se construyó alrededor de interrumpir una experiencia para insertar un mensaje. Pero a medida que las personas tienen más opciones de contenido y mayor control sobre lo que consumen, la tolerancia a esa interrupción disminuye.

El estudio Lumen Attention, que ya he mencionado aquí antes, muestra que no todos los formatos generan el mismo nivel de involucramiento. Los anuncios que aparecen de manera contextualizada o integrados a la experiencia pueden tener mejores condiciones para capturar y mantener la atención que aquellos que simplemente interrumpen lo que el usuario estaba haciendo.

Esto ayuda a explicar el crecimiento de formatos que funcionan como una extensión natural del contenido, en lugar de competir con él.

La publicidad no necesita desaparecer de la experiencia del usuario. Necesita encontrar una forma más inteligente de formar parte de ella.

¿Y qué significa todo esto para la industria?

Los cuatro movimientos apuntan hacia una misma dirección: la publicidad que funciona de aquí en adelante no será necesariamente la que tenga más alcance, sino la que entienda mejor el ambiente en el que está inserta.

  • Menos volumen y más profundidad.
  • Más atención y menos exposición superficial.
  • Menos dependencia de datos demográficos aislados y más lectura cultural.
  • Menos interrupción y más respeto por el contexto del usuario.

Nada de esto significa abandonar el alcance, los CPM o las métricas tradicionales. Significa reconocer que, por sí solas, ya no explican toda la relación entre personas, contenidos y marcas.

En un ecosistema cada vez más fragmentado, donde las audiencias distribuyen su atención entre múltiples plataformas, comunidades y formatos, el desafío de la industria no es solamente encontrar nuevas formas de llegar a las personas.

Es encontrar mejores razones para que quieran prestar atención.

Y quizás ese sea uno de los cambios más importantes que tenemos por delante: dejar de pensar solamente en cómo comprar más exposición y empezar a pensar en cómo construir más valor alrededor de cada momento de atención.

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