Columna de Opinión

El diamante que viene: ¿quién formará a los marketeros del mañana?

Por años, la industria del marketing funcionó con una lógica clara: los cabros recién salidos de la universidad entraban a picar piedra. Hacían reportes, optimizaban campañas menores, cometían errores baratos y, en el proceso, se curtían, aprendían haciendo y se formaban.

Por:

CEO de Ipsos Chile

Ese modelo, tan chileno como el «pásame el Excel y aprende mirando», está llegando a su fecha de vencimiento.

La inteligencia artificial no viene a quitarnos la pega —al menos no toda—, pero sí está redibujando el organigrama de las agencias y departamentos de marketing de manera silenciosa. Las tareas que históricamente ocupaban a los juniors —investigación básica, primeros borradores de copy, reportería de métricas, informes básicos— ahora las resuelve un prompt bien escrito con un par de iteraciones en cosa de minutos.

Y aquí está la paradoja que tenemos en frente: si eliminamos las posiciones de entrada, ¿de dónde sacaremos a los profesionales que toda organización necesita para crecer?

De la pirámide al diamante. El modelo piramidal clásico —muchos juniors en la base, menos seniors arriba— está mutando hacia algo más parecido a un diamante. La base se angosta porque la IA absorbe las funciones formativas. La punta sigue siendo estrecha, como siempre lo es el liderazgo. Pero el centro —esos perfiles en desarrollo, profesionales con tres a siete años de experiencia, con criterio formado, capacidad de decisión y hambre de crecimiento— se vuelve crítico. Y escaso.

El problema es que ese talento no aparece por generación espontánea. Históricamente, se cultivaba adentro: equivocándose con presupuestos acotados, aprendiendo de campañas reales, absorbiendo el oficio al lado de alguien con más cancha. Las empresas que entendemos el desarrollo de talento como ventaja competitiva sabemos que esos años de formación interna son irremplazables.Si cerramos esa puerta, ¿quién los va a entrenar? ¿Las universidades? El gap entre la academia y la práctica real del marketing ya era considerable antes de la IA generativa. ¿Las certificaciones online? Útiles, pero no reemplazan el roce con clientes reales ni la adrenalina de una campaña que no está funcionando.

La batalla por el talento en desarrollo es lo que se viene —y que deberíamos estar conversando como industria— es una competencia intensa por estos perfiles en desarrollo. Profesionales que saben operar pero también pensar estratégicamente, que pueden trabajar con IA y detectar cuándo el resultado no sirve. ¿Subirán las compensaciones para atraerlos? Probablemente. ¿Habrá empresas dispuestas a invertir en formar talento desde cero, sabiendo que otros podrían llevárselo? Ahí está el dilema.

Estamos frente a un desafío que trasciende la tecnología: es un problema de desarrollo de capital humano que requiere visión de largo plazo. Si no lo abordamos colectivamente —gremios, agencias, anunciantes, academia—, corremos el riesgo de fragmentar nuestra industria. No tengo la respuesta. Necesitamos sentarnos a conversar: ¿cómo reinventamos los caminos de formación? ¿Qué rol juega cada actor del ecosistema? La invitación está abierta, probablemente es el momento de comenzar esta conversación ahora.

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