(La paradoja dolorosa de inflar estructura en nombre del crecimiento)
Cada vez que el escenario económico mejora, el ciclo se repite.
Hay más optimismo, se reactivan presupuestos, aparecen proyectos que estaban congelados y, en algunos casos, entra inversión o capital fresco. El ambiente cambia: más confianza, más ambición, más ganas de crecer.
Y con ese clima, muchas empresas toman la misma decisión:
Internalizar el marketing.


